Un espacio entre puntadas

Hay días en los que no me da la vida. Días en los que el bordado tiene que esperar y otros en los que consigo encontrar un ratito para sentarme, elegir un hilo y continuar donde lo había dejado.

Cuando bordo, algo se ordena. Las manos están ocupadas y la cabeza, a veces, descansa. Otras veces sigo dándole vueltas a todo, pero ese rato entre puntadas me ayuda a mirar las cosas con un poco más de calma.

Abrochada empezó siendo un momento para mí. Un juego con hilos, colores e ideas que quería probar. Con el tiempo llegaron vuestros nombres, vuestros regalos y las historias que me confiáis. Y ese espacio se fue haciendo más grande.

Ahora, cuando preparo una pieza, pienso en la persona que la recibirá. En ese nombre que va a acompañar sus sueños, en los detalles que habéis elegido, en lo que queréis decir con un regalo. Me gusta saber por qué una luna, por qué esos colores, por qué una pequeña abeja escondida entre las flores. Todo eso me acompaña mientras bordo.

También hay hilos que se enredan, puntadas que deshago y decisiones que cambio a mitad del camino. Estoy aprendiendo a dejar espacio para los imprevistos, tanto en el bastidor como fuera de él.

Me gustaría que este rincón de la web guardara un poquito de ese proceso. Compartir lo que voy creando, lo que aprendo y las ideas que aparecen mientras tengo una aguja entre las manos. Algunas veces habrá una historia detrás de una pieza; otras, una reflexión o unas fotos del trabajo todavía a medias.

Gracias por acercaros a este pequeño universo y por formar parte de él.

Sara 💜